HABLEMOS DE HUESOS

Ahora que está de moda hablar de sillas y sillones,
aprovechemos la ocasión;
hablemos de huesos.

Con los 206 huesos que
arman nuestro cuerpo,
hemos elegido ya en dos ocasiones
quiénes queremos
que ocupen las sillas,
y quiénes los sillones.

Esos mismos huesos,
fueron los que otros
no movieron. Y con más
huesos de los que tenemos;
se quejaron de los resultados.
Pusieron excusas variadas para
justificar que no votaron.

En España, uno de cada tres niños,
apenas mueve los huesos de la mandíbula
para masticar los alimentos.
Rara vez pone en uso los huesos de los dedos
para coger la comida,
o para jugar con los muñecos.

Estamos enseñando a los más pequeños
a girar 180 grados los huesos de las muñecas
para enseñar las palmas de las manos
con el fin de recibir algo de dinero.

Aquellos huesos que se marcan
como símbolo extremo de pobreza, representan
mucho más que dolor y sufrimiento
a la vista del que observa.

Hay huesos repletos de violencia,
que se ocultan bajo visibles moratones,
y forman parte de las personas más valientes.
Aquellas que con los huesos de los dedos,
se atreven a pedir ayuda desde el móvil.

Formando un puño con las falanges de las manos, me refiero a los huesos,
juran una y otra vez que es cierto todo lo que prometen.
Pero ya sabemos de antemano, que no moverán un solo hueso
para llevar a cabo sus propuestas.
Y esos huesos que ahora juran, luego roban,
esto también lo sabemos.

Unos huesos aferran libros, y otros armas de guerra,
y con ambas cosas se disparan; ideas o balas, con igual fuerza.

Hablemos de esos huesos débiles que caen al suelo,
desplomados por la inercia de la gravedad, que los absorbe,
porque ya no pueden soportar el propio peso de su cuerpo.

Vamos a tener que dejar de hablar
de nuestros propios huesos,
para hablar de los ajenos.
Esto se llama empatía,
cuando antes decíamos: ponte en mi piel,
ahora queremos decir: ponte en mis huesos.

Ana Martínez.

4 comentarios en “HABLEMOS DE HUESOS

  1. Y el caso es que apenas cuesta esfuerzo abonar una fija cuota, pequeña, poco menos que el café de cada día, a una ONG de nuestra Fe y poner algún remedio a tanto oseo desinterés. Animense y pongan una queja desde su propio corazón. Estupenda entrada. Un beso.

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