PERO CASI

Poco nos importaron los detalles
cuando nos habituamos a huir pasando por alto
aquella suerte de encontrarnos
que poco tuvo que ver con un azar previamente descrito.

Nos equivocamos más que de costumbre.

Fuimos poetas sin mérito
frecuentando cafés franceses
y escribiendo la misma historia de amor desde perspectivas distintas.

Bohemios que
a veces o a ratos
entre alcohol y otras drogas
recitales y música
aprendieron algo.

Gritamos por encima de nuestras posibilidades
y no pudimos amar más allá de lo que vimos.
Estuvimos ocultos detrás de algún verso inconcluso
que al final se volvió ilegible porque
corrimos la tinta con nuestros puños.

Tratamos de solucionar los problemas con cerveza
una noche cualquiera del mes de octubre
tumbados sobre una toalla de arena a la orilla de la playa
mientras reíamos hasta sentir el dolor en las mejillas.
Y con el sueño persiguiéndonos
nos quedamos allí dormidos
bajo una luna que no era llena
pero casi.

Asfixiados por un ambiente de incertidumbre
aunque esperando lo mejor del destino.
En algún poema de Neruda
y por París
nos perdimos.

Ana Martínez.

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