ACTO SUICIDA FALLIDO

Podría empezar diciendo que hace un día estupendo para acordarme de ti. Como probablemente lo sean también esos 364 días que restan del año. Yo sólo quería decirte que, si algún día de estos apareces en mi vida como huyendo de algo que ya no deseas; mejor no aparezcas. Si -por el contrario- apareces porque has decidido venir a buscarme, intenta disimular incluso las pocas ganas que tengas de verme; si en algún caso las tienes. Porque, hace ya tiempo que ando desorientada por aquello que llamamos calles; como sin saber muy bien hacia dónde dirigirme. Y, sin saber tampoco cómo hacerlo en caso de tener muy claro lo que quiero. Simplemente, hay días que no me apetece salir de casa por no sufrir de nuevo esa sensación de estar completamente perdida. Resulta agotadora esa tarea que practico, y que llevo ocultando durante tantos años; que podría resumirse en buscar tu rostro entre la gente, o algún gesto que me recuerde a ti lo más mínimo. Es decir, parece imprudente y fetichista por mi parte pedir que me rescaten unas manos extrañas. Cada ráfaga de aire que me despeina, me recuerda que tú me enseñaste a guardar la compostura en esos casos de hastío inexplicable. Me hago vieja y, como tal, voy aumentando el tamaño de la letra a medida que revivo con nostalgia cada recuerdo. Asumiendo ya que, igual no pueda verte porque -como es probable que ocurra- no leas esto que escribo. Y, entonces, todo este esfuerzo sea en vano, aunque al menos ahora me conceda algo de alivio. Me aterra que no sepas cómo o dónde buscarme o, que no lo hagas porque ya no te acuerdes de mí; que también es posible. Yo seguiré aquí, refugiándome tras los cascos envueltos en el sonido del piano de Ludovico Einaudi y, en general, tras cualquier canción triste. Si sigues conservando el sentido de la vista -y las ganas- tan bien como solías, habrás leído poemas que narran con detalle nuestra historia. Aquellos que se sirven de la desdicha del pasado para escribir de algún modo el presente. Siempre suelo mezclar los versos de Neruda, Alberti y Elvira Sastre; que hablan por sí solos de esta manera:

Amor, eso me diste – Pablo Neruda
Dejé por ti todo lo que era mío – Rafael Alberti
Huir significa ir a buscarte – Elvira Sastre

Si vienes, si te veo o, si leo algo tuyo que me haga creer que lo has escrito pensando en mí de algún modo, claro que podríamos empezar de nuevo. Siempre que hayas aprendido de cualquier error. O algo, al menos, de cada persona con la que hayas estado todo este tiempo que estuvimos sin vernos. Aunque yo ni siquiera la conozca. Aunque no sepa de su existencia. Y, aunque muy a mi pesar, tú me confundas a veces con ella. Yo di ya por hecho -como se suelen dar por hecho muchas cosas que ni siquiera nos paramos a pensar- incluso mucho antes de escribirte, que esto sería lo más parecido a cualquier acto suicida fallido.

Ana Martínez.

3 comentarios en “ACTO SUICIDA FALLIDO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s