CAJÓN DE SASTRE

Hay hechos que respaldamos con prejuicios
como palabras huecas de sentido
que formamos en el momento menos oportuno.

También hay cosechas de estadísticas
que marcan de forma exclusiva algunas cifras de parados
a las que -quién sabe si por falta de tiempo en la rutina-
no se presta la importancia requerida.

Son las preferencias ante los privilegios en un mundo paralelo
donde muy a menudo llueve sobre mojado
y sentirse perdedor es siempre algo previsible.

Luego están
los circos mediáticos
los barrios asediados
y los eslóganes políticos.

Hemos aborrecido hasta la vergüenza ajena
esa tendencia a pasar por alto
los indicios de delito
los culpables del problema

Y aún así
cuando podemos
remamos con optimismo
y en círculos concéntricos
sobre un estanque espeso de agua tibia

recordando siempre lo ridículo que resulta para otros
nuestro esfuerzo.

Será que hemos digerido mal
aquel auge que nos prometieron en su momento

y ahora hemos adelgazado tan rápido
que la libertad se nos ha quedado grande sobre la percha

y los porcentajes se han tragado con ganas
esas pequeñas posibilidades nuestras de cualquier cosa

y el uso diplomático del plural mayestático
nos ha metido a todos en un saco que apesta cada vez que llaman a esto democracia.

Hemos metido la mano y el brazo entero
en un cajón de sastre

hasta agotarnos de ánimo y fuerzas
por la búsqueda de algo
que aún no tiene nombre.

Pero
pese a lo triste que pueda resultar esto

lo cierto es que aún cayendo todos rendidos ante una crisis de valores
pocos se darían por aludidos en esa guerra de miseria.

De momento
podremos imaginar que hay alguien

componiendo caciones
o escribiendo poemas

-sin importar demasiado los temas de los que trate
o que carezcan de sentido sus letras-

aunque sólo lo haga para sacarle ventaja a sus vicios
que no serán pocos aunque se quiera

o para perderse al menos por algún lugar
donde no se perciba esta realidad distorsionada
que nos venden al precio de artículo de lujo.

Mientras tanto

nosotros sólo podremos destacar con letras mayúsculas
bastante visibles, por cierto

que no merecemos para nada el presente que tenemos
cosa que ya sabemos -por desgracia-.

 

Ana Martínez.

4 comentarios en “CAJÓN DE SASTRE

  1. Ana. Sucede que la vida ha devenido en gran avenida dónde vamos todos agonizando minuto a minuto, devorando nos por dentro, aupando preocupaciones, regañándonos las culpas. La poesia mientras tanto no se lee, los libros no se compran. Se publican y publican versos línea a linea mientras las pasiones estallan sin amor ni solidaridad, porque todo es vulnerable, humanamente deshumanizado. Saludos.

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