A ESAS HORAS

A causa de una mirada lejana
de rasgos oscuros y no muy humanos
creí verme reflejada en ese instante preciso
sobre algo que nada tenía en común conmigo
o al menos en apariencia, desde luego.

Sin embargo
yo me confundía
en gestos de avaricia
y soledad compartida
en una calle principal bastante ancha, por cierto
rodeada de coches sin pasajeros.

Entonces
a esas horas de la noche
en las que se recuerda el día como algo lejano
me parecieron absurdos los semáforos
al tiempo que me asaltaba un leve sentimiento de culpa
por la escasez de transeúntes en las aceras.

Ana Martínez.

2 comentarios en “A ESAS HORAS

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