QUEMADURAS

Nadie podrá de veras salvarme de mí misma
ni de la confusión del discurso a solas con mi conciencia
tras el cúmulo de errores que volvieron más sólidos
los restos de nuestro auténtico desgaste.

Otra prueba más para no aceptar invitaciones
a esas horas de la madrugada que llamas
para pedirme perdón y más explicaciones.

Pienso en la inmensidad que supondría ahora
estar en cualquier lugar contigo
y en la cercanía de un hogar distante
que me tendiese sus larguísimos brazos.

Como siempre
iba tarde para escapar de las oportunidades
y aún así lo hice del mismo modo que escapé de la realidad a veces.

Consolamos al tiempo
que se sentía más viejo a nuestro lado.

Nosotros
precisamente nosotros
que éramos demasiado inexpertos para dar consejos útiles
y estábamos en esa edad joven en la que no se comprende la vida.

Tú que jamás dijiste dos verdades seguidas en este vaivén de mentiras
y yo que jamás tendré fe en el fuego que deja heridas sin hacer quemaduras.

O quizás podrías fingir quemaduras.

Ana Martínez.

2 comentarios en “QUEMADURAS

  1. Acabo de descubrirte y me encanta como escribes. ¿Por qué será que los poetas, descubiertos o por descubrir, siempre echamos de menos a alguien y ese alguien es el fruto de nuestra inspiración? Que maldición… Aunque esa maldición se vuelve bendición cuando gracias a ellos salen versos tan bonitos y profundos como éstos 😉 ¡Un saludo!

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